lunes, 19 de septiembre de 2022

"Eutanasia"

 

 

Treinta y dos días para ayudarte morir y toda una vida para NO ayudarte a vivir. Paradójico.

La eutanasia ha venido a España, por lo que parece, para quedarse. Y no, no estoy en contra de ella en determinadas situaciones en las que esta opción es acertada, aceptable e incluso puede considerarse necesaria. Sí lo estoy o me plantea serias dudas en según que otras. 

La ayuda a morir, el derecho a una muerte digna es una "solución" a un sufrimiento que lleva a un mismo final, la muerte. Creo que en determinados contextos psicológicos y/o psiquiátricos quizá esta "solución" no lo es tanto para un, como digo, sufrimiento que quizá no siempre tendría este mismo final. Hay muchos casos en que alguien puede querer morir a los 27 años, no conseguir solventar con éxito el suicidio y 5, 10, 15 años después ser una persona completamente diferente, con unas circunstancias, una salud psicológica y emocional y una vida completamente distintas. 

¿Qué baremo impera entonces en estas terceras personas profesionales, que no saben nada de esa vida (porque en treinta y dos días es imposible valorar veinticinco, cuarenta y nueve o sesenta y dos años de vida), para afirmar y tomar con rotundidad la decisión de llevar a cabo un suicidio asistido que no tendrá vuelta atrás? 

¿Qué persona, con una vida tan rota psicológicamente como para plantearse el suicidio como alternativa al sufrimiento emocional, va a buscar "ayuda", va a pedir permiso a unos desconocidos para llevarlo a cabo y va a estar receptiva a que durante un mes se interesen por ella, ahora sí, psiquiátrica y/o psicológicamente? 

¿Cómo saben en esos treinta y dos días que esa vida no puede mejorar, que no tendrá nunca otras opciones, que nunca podrá conseguir ser mínimamente feliz y llegar a tener miedo a la muerte en vez de desearla? ¿No es acaso hipocresía no ayudar a esa misma persona durante toda una vida a vivir? ¿No es acaso hipocresía poner ahora a su servicio una red de profesionales para ayudarla, en treinta y dos días, a morir?  Para mí sí lo es. Y mucha además. Una hipocresía que nos han vendido como derecho a una "muerte digna" obviando y olvidando el derecho a una "vida digna", la misma por la que nadie se ocupa y por la que nadie se ha interesado nunca.

En términos psicológicos y emocionales, cierto es que hay quien pasa por este mundo sin pena ni gloria, pero aun así, su camino no esta plagado de turbulencias; son vidas llanas, lineales, rectas y progresivas. Pero también existen otras personas que, aún también sin pena ni gloria, pasan por esta vida con miserias y sufrimientos diversos, emocionales y psicológicos, ante los que nadie, ante los que ninguno de todos estos ahora predispuestos a asistir y permitir su muerte han mostrado nunca un mínimo interés. Quizá es que no interesa ayudar a una persona en su miseria existencial, en sus carencias familiares, en su tristeza y daño emocional forjado por múltiples circunstancias. Quizá es que interesa dejarla sumida en una invisibilidad y abandono social e institucional que la llevará a vivir en un bucle eterno de dolor y toxicidad del que parece no poder escapar. 

Pareciere también que únicamente interesa que esa persona, y toda su maleta de circunstancias horribles, exista para ampliar esa larga lista de "clientes/pacientes" que deberían hacer uso de toda esa serie de chiringuitos creados por y para profesionales del trabajo social, de la psicología, de la psiquiatría y que por desgracia y en una gran mayoría viven de esas listas sin atender o al menos no atendidas como deberían. Como digo, "pacientes/clientes" que no reciben ningún tipo de ayuda REAL a pesar de confiar estos, de manera desesperada en muchos casos, en estos profesionales que unicamente captan y aprovechan su desesperación, a veces de toda una vida, para engrosar con sus nombres esa lista que corrobora miserablemente que su sueldo es "merecido". 

Esta labor que NO hacen es la que después crea personas abrumadas psicológica y emocionalmente, personas dolidas, dañadas, rotas, decepcionadas y fustradas con sus propias vidas y con un sistema que no solo no les ayuda sino que alimenta sus dolencias y miserias para su propio beneficio. Personas a las que no se las está ayudando a vivir pero sí que, y debido a ese mismo abandono, desearán morir y ahora sí se les ayudará a ello. ¿Estrategia de descarte y eliminación, intereses ideológicos y económicos o simplemente hipocresía pura y dura?

No, no veo clara la eutanasia en un contexto psicológico/psiquiátrico cuando, para un mismo equipo de profesionales, les resulta más fácil ayudarte en treinta y dos días a morir que durante toda una vida a vivir.  

 

 Helga F Moreno

 

 "SI DE VERDAD QUIERES AYUDARME, PRIMERO PREGÚNTAME QUÉ NECESITO"

jueves, 1 de septiembre de 2022

"No todas las discapacidades tienen inclusión"

 


 

 

Tener reconocida una discapacidad muchas veces no es nada del otro mundo. Es simplemente una etiqueta más que pueden otorgarnos como ciudadanos de este planeta absurdo en el que vivimos. Una etiqueta que en muchas ocasiones no vale para nada y en otras discrimina. 

Hay diferentes causas por las que te pueden conceder una discapacidad, causas físicas, psíquicas o intelectuales. También existen los grados dentro de cada una de estas variables según la más o menos gravedad de la discapacidad en cuestión. Lo paradójico es que depende del tipo de discapacidad que tengas pueden hacerte sentir rechazado, señalado, integrado o completamente ignorado e invisible. Sí, todas y cada una de ellas, ni más ni menos. Hay tipos de discapacidad que socialmente parecen estar más aceptadas, y es triste reconocer que es así, puesto que todas son adquiridas por una serie de circunstancias concretas que hacen a la persona que las sufre merecedora de este "reconocimiento". 

Los mismos discapacitados se sienten en muchas ocasiones discriminados respecto a otros. Pero entiéndase que no es nada personal hacía esos otros discapacitados, es hacía quienes rodean a esos discapacitados, hacía quienes profesan un tipo de atención a unos mientras invisibilizan a otros, hacia quienes reciben subvenciones para ayudar a personas discapacitadas pero únicamente se centran en determinados grupos de discapacitados. El resto, como si no existieran. Y sí, también existen esos otros discapacitados, también tienen derecho a esa atención, a esas diversas formas de ayuda establecidas que supuestamente deben serles facilitadas también a ellos como personas con discapacidad. Esas subvenciones, ese dinero, ese apoyo que se otorga desde el gobierno a esta causa debería dividirse y contribuir a la ayuda diversa para estas personas con discapacidad, cualquier discapacidad y en cualquier grado, cada una en la medida que lo necesite. Pero no. Para unos hay servicios, hay personal dedicado a ellos, hay instituciones y hay ayudas a diversos niveles económicos, formativos y laborales. Para otros,  nada. Por supuesto nadie está negando que no precisen todo este tipo de atención y ayudas diversas los primeros, pero no por ello debe ignorarse como se ignora al resto de este colectivo, simplemente porque no se ajusta a unas discapacidades concretas que son las que se llevan el gato al agua.

Estas otras discapacidades no suelen servir para nada a quien las tiene reconocidas, ni para recibir formación, ni facilidades en la inclusión laboral, ni mucho menos ayudas económicas. De vez en cuando algún empresario, no sé si solidario o más bien interesado, utiliza los beneficios fiscales otorgados, la bonificación establecida por hacer un contrato a una persona con determinado grado de discapacidad. Pero como digo, no suele ocurrir ni aún con el atractivo de ese incentivo económico.

En definitiva, tener reconocida una discapacidad y según cual de ellas sea, es únicamente una etiqueta social más, una etiqueta jurídica, sanitaria, judicial que no sirve para mucho más que para tenerla guardada en un cajón archivada junto a la documentación inservible.

 

Helga F Moreno

 

 "SI DE VERDAD QUIERES AYUDARME, PRIMERO PREGÚNTAME QUÉ NECESITO"

martes, 30 de agosto de 2022

"Abusos Sexuales en la Infancia, el dolor de las víctimas no prescribe"

 


 

PSOE, PP, UP y Cs pactan elevar a 35 años el inicio de la prescripción de los abusos sexuales.

https://www.elconfidencial.com/espana/2021-04-14/pactan-elevan-35-anos-prescripcion-absos-sexuales_3035039/

 

No, no debería haber prescripción para los Abusos Sexuales  en la Infancia, ni a partir de los 35 ni a partir de los 85 años. Y sí, sí debería haber mucha más PREVENCIÒN y no, NO la hay.

Estos partidos políticos y estas asociaciones colaboracionistas, fundadores ambos de esta futura ley y que tan satisfechos hoy celebran este supuesto "logro", han perdido una oportunidad histórica para no seguir haciendo las cosas a medias como han venido haciéndose hasta ahora. Lejos de solucionar la cuestión añaden más presión a las víctimas, añaden otra cuenta atrás sumada a las propias que ya de por sí conlleva la misma reconstrucción como superviviente. Si luchas por ello como para llegar a crear una ley ¡ves a por todas joder y elimina las prescripciones de una vez, no te limites únicamente a retrasarla unos años!  

Y  nada para la PREVENCIÓN.

¿Cómo va a prescribir un acto tan cruel que destroza cientos de miles de infancias a diario, cientos de miles futuras vidas adultas en el mundo?, ¿cómo pones fecha de prescripción a tanto dolor? 

Y nada para la PREVENCIÓN

-¿En serio piensan que las víctimas tienen un sistema de automatización y cuando llegan a los 35 años, si no lo han conseguido antes, activan sus recuerdos, sus ansias de justicia, sus necesidades emocionales y psicológicas de empezar a buscar al o a los culpables de toda una vida de secuelas y/o consecuencias? 

Y nada para la PREVENCIÓN.

-¿De verdad creen que a los 35 años la víctima dispone de un reloj interior que tiene que empezar a funcionar, sí o sí, como digo si no lo ha hecho antes, porque empieza la cuenta atrás para recordar, para DENUNCIAR, para entender? 

Y nada para la PREVENCIÓN.

Me parece una broma de mal gusto y una burla hacia las víctimas y supervivientes de esta lacra. Si una víctima recuerda a partir de los 53 años, como de hecho las he conocido, ¿qué ocurre con esta persona? Ocurre que ya puede dar por perdida la justicia, ya puede dar por perdidos todos los años que ha pasado a merced de las secuelas de esos abusos porqué no tendrá opciones de resolver nada, al menos no judicialmente. 

Y nada para la PREVENCIÓN.

No señoras y señores del jurado, de este jurado surrealista y pueril compuesto por políticos que no tienen ni idea de lo que es sufrir Abusos Sexuales en la Infancia, de lo que es pasar toda una vida sin entender que te está ocurriendo y porqué; sin comprender que tu vida es una consecuencia, macabra y retorcida en muchos casos, de esos abusos sexuales que sufriste y que no cuesta 15, ni 35 ni 50 años volver a empezar, en muchos casos cuesta una vida entera a la que no puedes poner fecha de caducidad para buscar un mínimo de justicia. 

Y nada para la PREVENCIÓN.

No pongan fecha al dolor, no pongan fecha a la reconstrucción, no pongan fecha a la verdad. Bastante duro es para las víctimas aprender a vivir con un acto tan deleznable en sus historias sabiendo que, probablemente, nunca se podrá hacer justicia por no buscarla, precisamente, en las fechas dictaminadas por esta hoy tan celebrada ley.


Helga F Moreno

 

 "SI DE VERDAD QUIERES AYUDARME, PRIMERO PREGÚNTAME QUÉ NECESITO"

lunes, 15 de agosto de 2022

"El estigma en la prostitución"

 

                               

El estigma es esa terrible etiqueta que nos coloca la propia sociedad. Una etiqueta basada en miedos y prejuicios físicos, morales, culturales. Desgraciadamente existen una gran, grandísima variedad de motivos para estigmatizar a una persona y la prostitución es uno de ellos.

 El estigma de una mujer que está o ha estado en la prostitución es tan grande que abarca océanos de soledad y dolor, miseria y precariedad de todo tipo. Una luz roja se cierne sobre la cabeza de esta mujer que está o ha estado en la prostitución; esa mujer a la que hacen creer que nunca más volverá a estar limpia de esa impureza moral, esa misma "moral" de la que tanto se jacta una sociedad que tira la piedra y esconde la mano con ellas, con estas mujeres. 

 Esta gran losa con la que cargan es además aprovechada, junto con el tormentoso silencio de todas las que esconden su presente o su pasado en la prostitución, por otras muchas personas involucradas ideológica y/o políticamente en este tema. Ese silencio, esa culpa, ese miedo al gran estigma que las señala o señalará hará que muchas de ellas, las marcadas, no hablen, no protesten, no se defiendan, en definitiva, que callen para siempre. Hará que pasen la vida intentando tapar esa luz roja luminosa que las deja al descubierto, que desnuda su alma y precariza su vida laboral, personal y social ante un mundo repleto de una falsa moral que dice llorar, que dice querer ayudarlas y aliviar sus penas pero que, en el fondo, se beneficiará del mismo estigma que las condena y de ese pesado silencio que guardarán todas ellas.

 Así que, quien quiera injuriarlas podrá hacerlo, quien quiera hablar por ellas podrá hacerlo, quien quiera difamarlas no obtendrá oposición por su parte pues, a muchas de ellas, ese estigma las mantendrá apartadas, silenciadas e invisibles eternamente.

 

Helga F Moreno.

Fotografía de https://www.artsocial.cat/


"SI DE VERDAD QUIERES AYUDARME, PRIMERO PREGÚNTAME QUÉ NECESITO"

lunes, 4 de julio de 2022

Abolición de laProstitución"

 



Sí, se sigue con este tema: prostitución sí, prostitución no, abolición sí, abolición no. 

Dicen que la premisa "la imagen que deja la mujer que ejerce perjudica al resto de mujeres, las denigra, bla bla bla", por lo visto (y aquí hago un inciso sobre el tema principal de esta reflexión) no es similar a la imagen que deja la indumentaria y los mini-shorts de todos los veranos. Esta última por lo visto es una cuestión de libertad individual, no es cosificante, no nos sexualiza y no deja a la mujer como un trozo de carne expuesto al sol del estío. Aquí, con este tema de la cada vez más escasa cantidad de tela sobre el cuerpo femenino, todo es silencio y dejar hacer, nadie se pronuncia y cada año asistimos estupefactos con la llegada del calor a un desfile de carnaza de todas las edades, desgraciadamente cada vez más tempranas todo sea dicho, en plena calle. Bien. Por mi que cada uno o en este caso cada una, vista como quiera, pero por favor que algunas señoras feministas sean rigurosas y dejen de ser tan hipócritas desde este feminismo tan selectivo que se gastan. Si la imagen de la que se prostituye en su privacidad nos denigra al resto de mujeres pienso que también lo hace la que va medio desnuda sexualizándose o exhibiendo las nalgas cuando va al instituto o a la panadería, para regodeo y satisfacción, como la prostitución, del género masculino.

Volviendo al tema de mi reflexión la cuestión es que seguimos con las mismas discusiones/reivindicaciones año tras año, abolicionistas contra prostitutas a las que dicen querer salvar a su vez salvando de estas últimas al resto de mujeres de la humanidad. ¿Las prostitutas son víctimas pero a su vez verdugos? ¿Cómo es eso?  Y lo más paradójico, ¿qué han conseguido año tras año después de tan encarnizado y polémico debate? NADA.

Ellas, muchas de las mujeres que están en la prostitución, siguen con sus vidas felices o infelices; las que están, las que van saliendo y las que van entrando; todas y cada una de ellas sin la ayuda (real) de nadie, ni cuando entran ni mientras permanecen, ni después cuando pueden o deciden salir. Pocas de estas "salvadoras" analizan lo que necesitan estás mujeres que ejercen, sus reivindicaciones, sus necesidades, tampoco analizan el origen de esa entrada a la prostitución por parte de muchas de ellas, y, si lo hacen, no llevan a cabo las estrategias, las medidas, las interacciones para prevenirlo. Las pasan por alto, se las saltan o es una empresa demasiado complicada y costosa a muchos niveles para llevarla a cabo. Muchas de las susodichas mujeres en prostitución tampoco quieren verle la cara o reconocer ese punto de inflexión causal que hizo que tomaran esa decisión/elección por encima de otras. Y es verdad que, en la mayoría de casos, ni son conscientes de esta causa-efecto, de este punto de inflexión que lleva a esta vorágine de sexo/ supervivencia/necesidades. Piensan erróneamente estas últimas o muchas de ellas, que por reconocerlo pierden el derecho de esa decisión; pero no se dan cuenta que esa decisión es tanto o igual condicionada como lo son tantas otras en la vida de cualquier persona, que no tienen porqué expiar su pecado porque la prostitución no es tal, no es un pecado ni ellas son pecadoras; la prostitución es una circunstancia fruto de otras situaciones personales, sociales y culturales.

Quede claro que el existir de un detonante no implica que algunas elecciones en la vida sean erróneas o deba sentirse culpabilidad por ellas, más cuando no implican daño a terceros. Reconocer esos puntos de inflexión, reconocer estos detonantes, tanto por parte de unas, las salvadoras, como por parte de otras, las prostituidas, sería la piedra angular de todo este embrollo, pues quizá sabrían cómo evitar, ayudar o entender esta circunstancia en un alto tanto por ciento. 

En definitiva cierto es que las unas por las otras la casa sin barrer y ninguna solución a la vista, ni al gusto de unas ni al gusto de otras, y  por ende los detonantes o circunstancias que llevan a ello seguirán sin solucionarse y sin prevenirse y el paso por la prostitución seguirá siendo eso, una circunstancia vivida en la más absoluta soledad y estigmatización. Solo enfrentamientos, palabrería, solo debates vacuos y repetitivos donde se dice más de lo mismo mientras todas esas vidas siguen en sus caminos, unas con más pena y otras con más gloria.

Al final llego a la conclusión que aquí sálvese quien pueda y que la vida de muchas mujeres es quizá una mera cuestión de suerte o del destino, qui lo sa.


Helga F Moreno

 

 "SI DE VERDAD QUIERES AYUDARME, PRIMERO PREGÚNTAME QUÉ NECESITO"